En 2009, la pobreza aumentó y llegó al 31,2 %, mientras que la indigencia se ubicó en 11,2 %, cinco puntos porcentuales por encima de los niveles registrados en el 2008.
Estas son los datos más relevantes que surgen del último informe elaborado por la consultora Ecolatina, que fundó años atrás el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna.
En base a estos datos, los economistas de Ecolatina estimaron que en la Argentina hay 12.534.000 de individuos que son pobres, de los cuales 4.507.000 ni siquiera pueden adquirir la Canasta Básica Alimentaria, por lo cual son indigentes y están por debajo de la línea de la pobreza.
El Gobierno ha intentado paliar esta situación con el lanzamiento de varios programas sociales que buscan garantizar mayores niveles de asistencia social a los sectores más vulnerables, como la asignación universal por hijo, que comenzó a implementarse en diciembre del año pasado.
Para los economistas de la consultora Ecolatina, esta medida despierta perspectivas favorables para este año, porque su impacto se hará notar y permitirá reducir los niveles de pobreza e indigencia. Calculan que la asignación universal por hijo permitiría que 1,3 millón de personas dejen de ser indigentes y que 500.000 personales dejen de ser pobres.
Sin embargo, al equipo de la consultora que fundó Roberto Lavagna le preocupa que la inflación diluya buena parte de estos efectos. Ocurre que con la suba que registraron los precios en la última mitad del 2009 y las que ya comenzaron este año, hay un alerta sobre el poder adquisitivo que podrían representar los planes sociales para quienes necesitan hoy salir de la pobreza y la indigencia.
martes, 2 de febrero de 2010
lunes, 25 de enero de 2010
Gobierno confirmó muerte de 150 mil personas por sismo en Haití
La compañía CNE, encargada del sepelio de las víctimas en fosas comunes, contabilizó 150.000 cadáveres sólo en la capital de Haití. La suma no incluye otras ciudades afectadas, como Jacmel, donde se cree que murieron miles de ciudadanos, ni los cuerpos que han sido quemados por los deudos.


PUERTO PRINCIPE.- El terremoto devastador que asoló Haití causó 150.000 muertes confirmadas sólo en la zona metropolitana de Puerto Príncipe, dijo ayer domingo la ministra haitiana de Comunicaciones, y se estima que muchos miles más fallecieron en el resto del país o aún están entre los escombros de la capital.La cifra se basa en un conteo de cadáveres en Puerto Príncipe y zonas vecinas hecho por CNE, una compañía estatal que recolectó y enterró restos humanos en una fosa común al norte de la ciudad, dijo la ministra Marie-Laurence Jocelyn Lassegue. La suma no incluye otras ciudades afectadas, como Jacmel, donde se cree que murieron miles de personas, ni los cuerpos que han sido quemados por los deudos.“Nadie sabe cuántos cadáveres están entre los escombros: ¿200.000, 300.000? ¿Quién sabe el total de muertos?”, dijo Lassegue.Las cifras de víctimas han variado y las Naciones Unidas indicaron que seguían dando por válido su total anterior de 111.481 cadáveres, a pesar de la declaración de la ministra. En total, las autoridades calculan que el sismo de 7 grados de magnitud causó 200.000 muertes, según proyecciones del gobierno haitiano.
En Alerta
Otra réplica, una de más de 50 desde el potente terremoto del 12 de enero, sacudió Puerto Príncipe ayer domingo, registrando 4,7 grados, señaló el Servicio Geológico de Estados Unidos. No hubo reportes de daños.El gobierno haitiano estaba exhortando a muchos de los 600.000 desamparados que se guarecen en áreas abiertas de Puerto Príncipe a buscar refugio con parientes u otras personas en el entorno rural. Se cree que unos 200.000 ya lo hicieron, y otros salían de la capital ayer.La Organización Internacional para la Migración, una agencia intergubernamental, buscaba sitios para colocar tiendas para los refugiados en las afuera de la capital.“También necesitamos tiendas”, dijo Vincent Houver, jefe de la misión en Haití de la organización. Su almacén en Puerto Príncipe tiene 10.000 para albergar familias, pero requieren unas 100.000, afirmó.
Pocas esperanzas
Los expertos dicen que hay pocas posibilidades de que aún haya sobrevivientes entre los escombros, pese al hallazgo el sábado del joven Wismond Exantus, de 24 años, quien sobrevivió 11 días entre los escombros.“No tenía miedo porque sabía que estaban buscando y que vendrían por mí”, dijo el domingo el sobreviviente, acostado en un catre azul bajo la carpa de un hospital de campo francés. Los doctores dijeron que permanecería allí algunos días.El gobierno haitiano declaró el fin de la búsqueda de sobrevivientes atrapados entre los restos para concentrarse en asistir a miles de personas que viven en campamentos improvisados.Trabajadores humanitarios de la ONU dijeron que el cambio de enfoque es crucial pues, aunque la entrega de alimentos, medicina y agua ha comenzado a mejorar tras los problemas iniciales, la necesidad todavía es apremiante.En Cité Soleil, donde hubo algunos saqueos y violencia desde el sismo, soldados estadounidenses y brasileños repartieron comida y agua a miles de ciudadanos que hicieron fila frente a un hospital.Los estadounidenses llevaron 2.000 raciones de comida, 75.000 galletas energéticas y 9.000 botellas de agua, mientras que los brasileños tenían ocho toneladas de comida en bolsas con frijoles, sal, azúcar y 15.000 litros de agua.
Todos a gonaives
En autobuses, automóviles, pequeñas camionetas atestadas y mo tocicletas sucias, de 50.000 a 100.000 personas han salido de la capital de Haití, devastada por el terremoto para internarse en la región que rodea Gonaives, una ciudad que sufrió inundaciones y deslaves en dos ocasiones en los últimos seis años.
martes, 19 de enero de 2010
Un país inmerso en la pobreza se encuentra HAITÍ...
Es el país más pobre del continente americano y sobran las palabras para confirmar esa realidad, sin embargo, al caminar sus calles y observar el pueblo haitiano nos damos cuenta que tiene sentido tender la mano para transformar el escenario actual y cambiar la historia.
Haití es en la actualidad el país más pobre del continente americano. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ocupa el puesto 108 en el índice de desarrollo humano, donde el 65 % de la población vive por debajo de la línea de la pobreza y en cuanto a la esperanza de vida no supera los 50 años. En esta pequeña porción de la isla caribeña “La Española”, nombre que fue dado por Cristóbal Colón una vez que tocó tierra firme, y que el pueblo haitiano comparte con República Dominicana, viven 8.120.000 personas. Un número significativo de personas no tiene trabajo (cerca de un 80 por ciento), ni acceso a la salud (casi el 90 por ciento).
La vida en Haití parece detenida en el tiempo: los pobladores compran el agua por la calle a una suerte de aguadores, que con enormes recipientes sobre su cabeza ofrecen el vital líquido. Es común ver a la gente bañarse en la calle en aguas nauseabundas, y dormir a la intemperie en casas rudimentarias entre escombros y basura. Las condiciones de vida y salud son de las más precarias del mundo. La pobreza es el denominador común de una población con índices sanitarios de terror. El 47 % de los haitianos sufre de desnutrición crónica y de los que sobreviven, un 60 % muere de VIH-SIDA, siendo ésta la tasa más alta en el Caribe, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La vida social y comercial en Haití se desarrolla en plena calle: allí se compran los víveres, se deambula, se duerme, se come, se bañan y muchos se mueren. Esto se explica porque en Haití no hay demasiado que hacer: porque la gran mayoría de la gente no tiene empleo y un número importante de niños (aproximadamente un 80 %) no va al colegio. Gobierno Bolivariano tiende la mano Desde mayo de 2006, Venezuela y Haití suscribieron acuerdos de cooperación energética, con el fin de ayudar a apalear la crisis económica que desde el año 2004 se agudizó en este país caribeño luego del derrocamiento de Jean-Bertrand Aristide, y donde el Gobierno de los Estados Unidos empleó un bloqueo naval a la isla caribeña.
Entre los principales acuerdos se encuentra el ingreso de Haití a Petrocaribe, el cual se inició con el envío del barco petrolero Neptuno con 60 mil barriles de diesel y 40 mil de gasolina, destinados al suministro eléctrico y funcionamiento de las calderas de los centros hospitalarios. Adicionalmente se concretó la exportación de 120 toneladas de asfalto mensuales durante un año.
Recientemente el Gobierno venezolano autorizó la creación de un fondo humanitario de 20 millones de dólares entre el Bandes y el Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores, con la finalidad de desarrollar programas de cooperación en Haití, en aspectos prioritarios como salud, educación, electricidad, agua potable, vivienda, rellenos sanitarios, seguridad alimentaria y suministro de combustible; así como otros proyectos que resulten necesarios para dignificar y recuperar el bienestar del pueblo haitiano.
Haití es en la actualidad el país más pobre del continente americano. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ocupa el puesto 108 en el índice de desarrollo humano, donde el 65 % de la población vive por debajo de la línea de la pobreza y en cuanto a la esperanza de vida no supera los 50 años. En esta pequeña porción de la isla caribeña “La Española”, nombre que fue dado por Cristóbal Colón una vez que tocó tierra firme, y que el pueblo haitiano comparte con República Dominicana, viven 8.120.000 personas. Un número significativo de personas no tiene trabajo (cerca de un 80 por ciento), ni acceso a la salud (casi el 90 por ciento).
La vida en Haití parece detenida en el tiempo: los pobladores compran el agua por la calle a una suerte de aguadores, que con enormes recipientes sobre su cabeza ofrecen el vital líquido. Es común ver a la gente bañarse en la calle en aguas nauseabundas, y dormir a la intemperie en casas rudimentarias entre escombros y basura. Las condiciones de vida y salud son de las más precarias del mundo. La pobreza es el denominador común de una población con índices sanitarios de terror. El 47 % de los haitianos sufre de desnutrición crónica y de los que sobreviven, un 60 % muere de VIH-SIDA, siendo ésta la tasa más alta en el Caribe, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La vida social y comercial en Haití se desarrolla en plena calle: allí se compran los víveres, se deambula, se duerme, se come, se bañan y muchos se mueren. Esto se explica porque en Haití no hay demasiado que hacer: porque la gran mayoría de la gente no tiene empleo y un número importante de niños (aproximadamente un 80 %) no va al colegio. Gobierno Bolivariano tiende la mano Desde mayo de 2006, Venezuela y Haití suscribieron acuerdos de cooperación energética, con el fin de ayudar a apalear la crisis económica que desde el año 2004 se agudizó en este país caribeño luego del derrocamiento de Jean-Bertrand Aristide, y donde el Gobierno de los Estados Unidos empleó un bloqueo naval a la isla caribeña.
Entre los principales acuerdos se encuentra el ingreso de Haití a Petrocaribe, el cual se inició con el envío del barco petrolero Neptuno con 60 mil barriles de diesel y 40 mil de gasolina, destinados al suministro eléctrico y funcionamiento de las calderas de los centros hospitalarios. Adicionalmente se concretó la exportación de 120 toneladas de asfalto mensuales durante un año.
Recientemente el Gobierno venezolano autorizó la creación de un fondo humanitario de 20 millones de dólares entre el Bandes y el Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores, con la finalidad de desarrollar programas de cooperación en Haití, en aspectos prioritarios como salud, educación, electricidad, agua potable, vivienda, rellenos sanitarios, seguridad alimentaria y suministro de combustible; así como otros proyectos que resulten necesarios para dignificar y recuperar el bienestar del pueblo haitiano.
lunes, 21 de diciembre de 2009
Países de Noreste Asiático procuran aliviar pobreza.
Los países del Noreste Asiático están tomando una serie de medidas para hacer frente a los urgentes problemas sociales, con el fin de mejorar el nivel de vida de los ciudadanos que viven debajo de la línea de pobreza. Para alcanzar esta meta, los países se esfuerzan por impulsar el desarrollo económico y crear más oportunidades de trabajo, según fuentes del Taller Internacional de Construcción de Red y Capacidad en el Desarrollo Social del Noreste Asiático, concluido esta semana en Harbin, capital de la provincia de Heilongjiang, noreste de China. Los países de dicha región intentan también establecer una red de seguros sociales, movilizar las asistencias públicas, ahorrar parte de presupuestos financieros y estimular el desarrollo de negocios privados, según la misma fuente.
El Noreste Asiático cubre, geográficamente, la República Democrática Popular de Corea (RDPC), Mongolia, el noreste de China, el este lejano de Rusia, la República de Corea y Japón. Lai Shian Lung, funcionario de las Naciones Unidas encargado de asuntos económicos y sociales, señaló que los países del Noreste Asiático tienen diferentes sistemas políticos y económicos y antecedentes culturales, y se encuentran en diferentes niveles de desarrollo económico, pero todos se enfrentan con los mismos problemas como la pobreza y empleos. Ellos han tomado los caminos que corresponden a la realidad de sus países, afirmó Lai, director de la Oficina de Política Socioeconómica y Gestión de Desarrollo del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU.
Las provincias del noreste de China han ofrecido capacitaciones profesionales a los millones de trabajadores despedidos de las empresas estatales, para que ellos puedan encontrar nuevos puestos de empleo. Además las autoridades locales han formado una red de seguros sociales para los residentes urbanos con bajos ingresos a través de distribuir seguros de vejez, seguros de desempleo y el sistema de auxilios. Asimismo, el vigoroso desarrollo de empresas privadas en esas provincias, respaldado por el Gobierno central chino, ha logrado crear cada día más oportunidades de trabajo. En la República de Corea, la crisis financiera asiática ha dejado un gran número de desempleados y pobres, lo que hizo anticuado su viejo sistema de seguros sociales. El Gobierno coreano, además de expandir la cobertura del sistema de seguros sociales, ha tomado medidas para garantizar que todos los ciudadanos empobrecidos tengan suficientes alimentos y vestidos y accesos a la educación y servicios médicos.
Experimentando la transición de la economía planificada a la de mercado, Mongolia también está afligido por los crecientes desempleados y una población empobrecida. El Gobierno mongol ha elaborado un programa nacional de alivio de pobrezas y se dedica a crear más oportunidades de trabajo y ofrecer servicios de educación básica y médicos al pueblo, con la ayuda de fondos y asistencias técnicas del extranjero. En las regiones norteñas del lejano oriente de Rusia, el cambio de modelos económico y social, acompañado por el desempleo, las inclementes condiciones naturales e infraestructuras pobres, ha originado el descenso del nivel de vida. Un millón de residentes locales se vieron obligados a trasladarse de esta zona. Frente a esta situación crítica, las autoridades rusas han establecido un fondo gubernamental para ayudar a los habitantes que se han mudado al sur a adquirir viviendas asequibles, y proporcionarles trabajos, educación y servicios médicos y pensiones de vejez.
Por otra parte, los que se quedan en esas regiones pueden recibir subsidios especiales. Azotada por desastres naturales y otros factores, la RDPC se enfrentan con una serie de dificultades en los últimos años, y sobre todo la escasez de alimentos. El Gobierno de RDPC ha incrementado inversiones en la producción agrícola y tomado medidas para estimular la economía, con el objeto de crear más oportunidades de trabajo.
El Noreste Asiático cubre, geográficamente, la República Democrática Popular de Corea (RDPC), Mongolia, el noreste de China, el este lejano de Rusia, la República de Corea y Japón. Lai Shian Lung, funcionario de las Naciones Unidas encargado de asuntos económicos y sociales, señaló que los países del Noreste Asiático tienen diferentes sistemas políticos y económicos y antecedentes culturales, y se encuentran en diferentes niveles de desarrollo económico, pero todos se enfrentan con los mismos problemas como la pobreza y empleos. Ellos han tomado los caminos que corresponden a la realidad de sus países, afirmó Lai, director de la Oficina de Política Socioeconómica y Gestión de Desarrollo del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU.
Las provincias del noreste de China han ofrecido capacitaciones profesionales a los millones de trabajadores despedidos de las empresas estatales, para que ellos puedan encontrar nuevos puestos de empleo. Además las autoridades locales han formado una red de seguros sociales para los residentes urbanos con bajos ingresos a través de distribuir seguros de vejez, seguros de desempleo y el sistema de auxilios. Asimismo, el vigoroso desarrollo de empresas privadas en esas provincias, respaldado por el Gobierno central chino, ha logrado crear cada día más oportunidades de trabajo. En la República de Corea, la crisis financiera asiática ha dejado un gran número de desempleados y pobres, lo que hizo anticuado su viejo sistema de seguros sociales. El Gobierno coreano, además de expandir la cobertura del sistema de seguros sociales, ha tomado medidas para garantizar que todos los ciudadanos empobrecidos tengan suficientes alimentos y vestidos y accesos a la educación y servicios médicos.
Experimentando la transición de la economía planificada a la de mercado, Mongolia también está afligido por los crecientes desempleados y una población empobrecida. El Gobierno mongol ha elaborado un programa nacional de alivio de pobrezas y se dedica a crear más oportunidades de trabajo y ofrecer servicios de educación básica y médicos al pueblo, con la ayuda de fondos y asistencias técnicas del extranjero. En las regiones norteñas del lejano oriente de Rusia, el cambio de modelos económico y social, acompañado por el desempleo, las inclementes condiciones naturales e infraestructuras pobres, ha originado el descenso del nivel de vida. Un millón de residentes locales se vieron obligados a trasladarse de esta zona. Frente a esta situación crítica, las autoridades rusas han establecido un fondo gubernamental para ayudar a los habitantes que se han mudado al sur a adquirir viviendas asequibles, y proporcionarles trabajos, educación y servicios médicos y pensiones de vejez.
Por otra parte, los que se quedan en esas regiones pueden recibir subsidios especiales. Azotada por desastres naturales y otros factores, la RDPC se enfrentan con una serie de dificultades en los últimos años, y sobre todo la escasez de alimentos. El Gobierno de RDPC ha incrementado inversiones en la producción agrícola y tomado medidas para estimular la economía, con el objeto de crear más oportunidades de trabajo.
lunes, 14 de diciembre de 2009
Regalos a 2 mil niños pobres...
Dos mil niños y niñas de los diferentes orfanatos de la ciudad, recibieron regalos navideños ayer por la mañana en las instalaciones del Parque Morelos, gracias a la Asociación "Ven, Cuenta Conmigo".
La fría mañana no fue impedimento para que cientos de niños recibieran juguetes y presenciaran una función de lucha libre, en un evento que se realizó dentro del palenque del Parque Morelos, el cual inició pasadas las 11 de la mañana.
Bicicletas, pelotas, muñecas, juegos de destreza, carros eléctricos, playeras de sus equipos favoritos, entre otros, fue lo que recibieron los niños, incluso hijos de policías caídos y del Departamento de Bomberos de la localidad, quienes también participaron en el acontecimiento.
Desde las 10 de la mañana, los menores fueron arribando al sitio a bordo de camiones de transporte escolar, a su ingreso les entregaron playeras de colores, que los distinguía dependiendo la casa hogar de procedencia.
El presidente de la asociación "Ven, Cuenta Conmigo", destacó que desde hace 16 años se organiza este tipo de eventos, cuyo propósito es crear una sonrisa en el rostro de los niños.Se trató de un total de dos mil menores que habitan en una de las 34 casas hogar que existen en la ciudad, que por algunas horas, fueron adoptados por los organizadores para convivir un rato dentro del palenque del Parque Morelos.
La mecánica de entrega de juguetes fue la siguiente: Cada niño entregó previamente una carta con las peticiones de juguetes o ropa que anhelan y los padrinos se encargaron de cumplir la petición.
La fría mañana no fue impedimento para que cientos de niños recibieran juguetes y presenciaran una función de lucha libre, en un evento que se realizó dentro del palenque del Parque Morelos, el cual inició pasadas las 11 de la mañana.
Bicicletas, pelotas, muñecas, juegos de destreza, carros eléctricos, playeras de sus equipos favoritos, entre otros, fue lo que recibieron los niños, incluso hijos de policías caídos y del Departamento de Bomberos de la localidad, quienes también participaron en el acontecimiento.
Desde las 10 de la mañana, los menores fueron arribando al sitio a bordo de camiones de transporte escolar, a su ingreso les entregaron playeras de colores, que los distinguía dependiendo la casa hogar de procedencia.
El presidente de la asociación "Ven, Cuenta Conmigo", destacó que desde hace 16 años se organiza este tipo de eventos, cuyo propósito es crear una sonrisa en el rostro de los niños.Se trató de un total de dos mil menores que habitan en una de las 34 casas hogar que existen en la ciudad, que por algunas horas, fueron adoptados por los organizadores para convivir un rato dentro del palenque del Parque Morelos.
La mecánica de entrega de juguetes fue la siguiente: Cada niño entregó previamente una carta con las peticiones de juguetes o ropa que anhelan y los padrinos se encargaron de cumplir la petición.
martes, 8 de diciembre de 2009
Contexto actual de la infancia pobre.
Las estadísticas de las Naciones Unidas dicen que América Latina los niños de la calle sus edades oscilan entre 8 y los 17 años. Las niñas constituyen aproximadamente un 10 y 15%, ya que tienen más posibilidades de elaborar estrategias alternativas(cuidados de hermanos menores, trabajo doméstico, prostitución.)
La pobreza en América Latina produce muerte, enfermedades evitables, causadas por las falencias, ausencia de sistemas sanitarios y educativos, el abandono y la falta de hogar.
Es sabido que la pobreza y el desempleo de los adultos es fuente de desesperanza, complicando las relaciones entre padres e hijos y creando situaciones límite en la configuración familiar. Se intenta responsabilizar a los padres sin conciencia, pero si existe esa calidad de padres, por lo general soportan la misma marginación que sus hijos. Dice acerca de esto el padre Cajade: "La realidad de los chicos en riesgo es consecuencias de problemáticas que empiezan en sus familias.
Cuando decís que a los chicos de Argentina les faltan sus derechos, estas diciendo que le están faltando los derechos a los padres de los chicos. En la medida que aumenta la franja de exclusión de los padres esto se reproduce sobre la niñez."
Aún cuando la problemática de los niños de la calle aparece ante la sociedad como un hecho crítico en aumento, su cuantificación resulta dificultosa. Ello se debe a que los mismos niños en general deambulan de un lado al otro de la ciudad y al hecho de que gran cantidad de niños van al centro de las ciudades en calidad de trabajadores, solos o con sus progenitores, distorsionando la evaluación de su situación.
" La idea de mafias del sexo o de la droga, que manejan algunos grupos de chicos, niega la situación estructural que los arroja a los lugares vacíos de la ciudad. Quedan a merced de la calle y sus dueños, desde la policía hasta de los aprovechadores de su infancia y su soledad".
A partir de datos obtenidos por UNICEF, tomados de informantes clave, en el año 1991, se puede estimar en todo el país que habría alrededor 24.000 niños que trabajan en las calles y 6.000 niños que viven en la calle, es decir sin vínculos familiares o con vínculos débiles. La gran mayoría (80%) son varones y su distribución etárea es la siguiente: 15% son menores de 8 años de edad, 50% tienen entre 8 a 14 años y 35% entre 15 y 18.
Un elevado número de estos niños y adolescentes ya ha pasado por algún nivel de judicialización, presentando algunos un ciclo policía-juzgado-instituto-calle, proceso que los va deteriorando aún más.
En la opinión del Director de Minoridad del Arzobispado, Jorge Herrera Gallo, el chico de la calle es alguien que más que vivir sobrevive. "En la calle el chico aprende a sobrevivir cada día que pasa, por lo cual tendrá que aprender el lenguaje, las conductas y las reglas de las "ranchadas" que son los lugares donde se juntan los chicos."
Según estimaciones realizadas por INDEC/CELADE, la tasa de actividad de los niños entre 10 y 14 años pasó de 8% en 1960 a 6,6% en 1980. En este último año, las tasas de los varones (8,3%) y del área rural (11,8%) fueron las más altas.
En cuanto a la situación de las niñas, su inserción laboral tiende a ser subestimada ya que las que están a cargo de las tareas domésticas, no son consideradas como trabajadoras ni están remuneradas, lo que dificulta su relevamiento.
Una investigación realizada en 1987, utilizó un cuestionario con preguntas adicionales a las habituales con el objetivo de mejorar la captación de la extensión del trabajo infantil (6 a 14 años). Al mismo tiempo, permitió conocer algunas relaciones del trabajo infantil. Aquí también se confirmó que la tasa de actividad de los pobres (3,6%) es superior a la de los no-pobres (1,5%).
Asimismo, la actividad laboral aumenta con la edad y la pobreza: mientras 6,8% de los niños pobres de 11-14 años trabajan, ese porcentaje desciende a 1,2% entre los niños pobres de 6 a 10 años. Por otro lado, los resultados indicaron que los niños trabajadores pobres realizan sus actividades laborales fundamentalmente como cuenta propia o empleado doméstico, y a medida que disminuye el nivel de pobreza, predominan las actividades de "ayuda familiar" o asalariadas. O sea, los niños de familias más pobres realizan los trabajos más marginales.
El lugar marginal y la poca solución que les da la sociedad les permite(o les obliga) a elaborar estrategias de urgencia que les proporcionan algún recurso económico(limpieza de parabrisas, venta de estampitas, robo) A las cuales el imaginario social1 llama trabajo infantil, pero que en realidad no pueden llamarse trabajo, ya que son solo actividades destinadas a la supervivencia.
Hoy podemos pensar a estos niños de la calle como un excluido más del mercado.
La consistencia imaginaria de la infancia(niñez como inocencia, fragilidad y docilidad) concebida en el mundo burgués persiste hoy, y por lo tanto hay un desacople entre este discurso y lo que ocurre en la realidad, ya que ha habido un cambio histórico, ya sea desde los modelos de acumulación, como en el mundo del trabajo, la heterogeneidad de la pobreza, la vida cotidiana, etc.
La autora Cristina Corea plantea, que los niños pobres, la marginalidad en que están subsumidos, los chicos de la calle, y las situaciones violentas que ellos mismos protagonizan son un síntoma del agotamiento de las instituciones que forjaron la infancia, la escuela, la familia, el juzgado de menores, las instituciones de asistencia a la familia, por lo cual estas ya no producen su objeto: la infancia.
Los chicos en y de la calle son un síntoma social principalmente de la falta de trabajo que ha pasado a ser en la sociedad actual un bien escaso y precario.
Históricamente, los chicos que trabajaban cuando el trabajo requería tomar a todos los adultos era mal visto(ya que está condición de trabajador estaba reservada al mundo adulto, el cual tenía acceso al trabajo); hoy, podría pensarse que el trabajo de los niños es un mal menor dentro de todos los problemas que enfrentan los chicos de la calle.
El trabajo hoy a pesar de todo sigue estructurando la vida cotidiana, ya sea económicamente, simbólicamente y como estructurador de subjetividades.
La pobreza en América Latina produce muerte, enfermedades evitables, causadas por las falencias, ausencia de sistemas sanitarios y educativos, el abandono y la falta de hogar.
Es sabido que la pobreza y el desempleo de los adultos es fuente de desesperanza, complicando las relaciones entre padres e hijos y creando situaciones límite en la configuración familiar. Se intenta responsabilizar a los padres sin conciencia, pero si existe esa calidad de padres, por lo general soportan la misma marginación que sus hijos. Dice acerca de esto el padre Cajade: "La realidad de los chicos en riesgo es consecuencias de problemáticas que empiezan en sus familias.
Cuando decís que a los chicos de Argentina les faltan sus derechos, estas diciendo que le están faltando los derechos a los padres de los chicos. En la medida que aumenta la franja de exclusión de los padres esto se reproduce sobre la niñez."
Aún cuando la problemática de los niños de la calle aparece ante la sociedad como un hecho crítico en aumento, su cuantificación resulta dificultosa. Ello se debe a que los mismos niños en general deambulan de un lado al otro de la ciudad y al hecho de que gran cantidad de niños van al centro de las ciudades en calidad de trabajadores, solos o con sus progenitores, distorsionando la evaluación de su situación.
" La idea de mafias del sexo o de la droga, que manejan algunos grupos de chicos, niega la situación estructural que los arroja a los lugares vacíos de la ciudad. Quedan a merced de la calle y sus dueños, desde la policía hasta de los aprovechadores de su infancia y su soledad".
A partir de datos obtenidos por UNICEF, tomados de informantes clave, en el año 1991, se puede estimar en todo el país que habría alrededor 24.000 niños que trabajan en las calles y 6.000 niños que viven en la calle, es decir sin vínculos familiares o con vínculos débiles. La gran mayoría (80%) son varones y su distribución etárea es la siguiente: 15% son menores de 8 años de edad, 50% tienen entre 8 a 14 años y 35% entre 15 y 18.
Un elevado número de estos niños y adolescentes ya ha pasado por algún nivel de judicialización, presentando algunos un ciclo policía-juzgado-instituto-calle, proceso que los va deteriorando aún más.
En la opinión del Director de Minoridad del Arzobispado, Jorge Herrera Gallo, el chico de la calle es alguien que más que vivir sobrevive. "En la calle el chico aprende a sobrevivir cada día que pasa, por lo cual tendrá que aprender el lenguaje, las conductas y las reglas de las "ranchadas" que son los lugares donde se juntan los chicos."
Según estimaciones realizadas por INDEC/CELADE, la tasa de actividad de los niños entre 10 y 14 años pasó de 8% en 1960 a 6,6% en 1980. En este último año, las tasas de los varones (8,3%) y del área rural (11,8%) fueron las más altas.
En cuanto a la situación de las niñas, su inserción laboral tiende a ser subestimada ya que las que están a cargo de las tareas domésticas, no son consideradas como trabajadoras ni están remuneradas, lo que dificulta su relevamiento.
Una investigación realizada en 1987, utilizó un cuestionario con preguntas adicionales a las habituales con el objetivo de mejorar la captación de la extensión del trabajo infantil (6 a 14 años). Al mismo tiempo, permitió conocer algunas relaciones del trabajo infantil. Aquí también se confirmó que la tasa de actividad de los pobres (3,6%) es superior a la de los no-pobres (1,5%).
Asimismo, la actividad laboral aumenta con la edad y la pobreza: mientras 6,8% de los niños pobres de 11-14 años trabajan, ese porcentaje desciende a 1,2% entre los niños pobres de 6 a 10 años. Por otro lado, los resultados indicaron que los niños trabajadores pobres realizan sus actividades laborales fundamentalmente como cuenta propia o empleado doméstico, y a medida que disminuye el nivel de pobreza, predominan las actividades de "ayuda familiar" o asalariadas. O sea, los niños de familias más pobres realizan los trabajos más marginales.
El lugar marginal y la poca solución que les da la sociedad les permite(o les obliga) a elaborar estrategias de urgencia que les proporcionan algún recurso económico(limpieza de parabrisas, venta de estampitas, robo) A las cuales el imaginario social1 llama trabajo infantil, pero que en realidad no pueden llamarse trabajo, ya que son solo actividades destinadas a la supervivencia.
Hoy podemos pensar a estos niños de la calle como un excluido más del mercado.
La consistencia imaginaria de la infancia(niñez como inocencia, fragilidad y docilidad) concebida en el mundo burgués persiste hoy, y por lo tanto hay un desacople entre este discurso y lo que ocurre en la realidad, ya que ha habido un cambio histórico, ya sea desde los modelos de acumulación, como en el mundo del trabajo, la heterogeneidad de la pobreza, la vida cotidiana, etc.
La autora Cristina Corea plantea, que los niños pobres, la marginalidad en que están subsumidos, los chicos de la calle, y las situaciones violentas que ellos mismos protagonizan son un síntoma del agotamiento de las instituciones que forjaron la infancia, la escuela, la familia, el juzgado de menores, las instituciones de asistencia a la familia, por lo cual estas ya no producen su objeto: la infancia.
Los chicos en y de la calle son un síntoma social principalmente de la falta de trabajo que ha pasado a ser en la sociedad actual un bien escaso y precario.
Históricamente, los chicos que trabajaban cuando el trabajo requería tomar a todos los adultos era mal visto(ya que está condición de trabajador estaba reservada al mundo adulto, el cual tenía acceso al trabajo); hoy, podría pensarse que el trabajo de los niños es un mal menor dentro de todos los problemas que enfrentan los chicos de la calle.
El trabajo hoy a pesar de todo sigue estructurando la vida cotidiana, ya sea económicamente, simbólicamente y como estructurador de subjetividades.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
EL HAMBRE.... "HAMBRE EN EL MUNDO".
« El hambre en el mundo. Un desafío para todos: el desarrollo solidario », que ha sido atentamente preparado por el Pontificio Consejo « Cor Unum » por indicación del Santo Padre Juan Pablo II.
El Sucesor de Pedro en su Mensaje Cuaresmal se hizo portavoz de aquellos carentes del mínimo vital: « La muchedumbre de hambrientos, constituida por niños, mujeres, ancianos, emigrantes, prófugos y desocupados eleva hacia nosotros su grito de dolor. Nos imploran, esperando ser escuchados ».
Este documento se sitúa en el camino señalado por Cristo a sus discípulos. Las promesas y el mensaje de Jesús convergen efectivamente en la manifestación que « Dios es amor », un amor que redime al hombre y lo rescata de sus múltiples miserias para restituirle su plena dignidad.
La Iglesia a lo largo de los siglos ha puesto innumerables signos concretos de la misericordia de Dios. Su historia podría ser escrita como una historia de la caridad hacia los pobres, teniendo por protagonistas a los cristianos que han testimoniado a sus hermanos necesitados el amor de Cristo que da la vida por el prójimo.
Este estudio se propone ser una contribución al compromiso de los cristianos de compartir las angustias del hombre de hoy. Los temas tratados son de grande actualidad; éstos se refieren tanto a la descripción del hambre en el mundo, como a las implicaciones éticas de la cuestión, que tocan a todos los hombres de buena voluntad.
La publicación es de particular importancia en vista del Gran Jubileo del Año 2000 que la Iglesia se prepara a celebrar. El espíritu del documento no se alimenta en ninguna ideología, sino que se deja guiar por la lógica evangélica e invita a seguir a Jesucristo en la vida diaria.
Auguro una amplia difusión a esta publicación, confiando que pueda contribuir a formar la conciencia en el ejercicio de la justicia distributiva y de la solidaridad humana.
La amplitud del fenómeno pone en tela de juicio las estructuras y los mecanismos financieros, monetarios, productivos y comerciales que, apoyados en diversas presiones políticas, rigen la economía mundial: ellos se revelan casi incapaces de absorber las injustas situaciones sociales heredadas del pasado y de enfrentarse a los urgentes desafíos y a las exigencias éticas.
Sometiendo al hombre a las tensiones creadas por él mismo, dilapidando a ritmo acelerado los recursos materiales y energéticos, comprometiendo el ambiente geofísico, estas estructuras hacen extenderse continuamente las zonas de miseria y con ella la angustia, frustración y amargura... ».
« No se avanzará en este camino difícil de las indispensables transformaciones de las estructuras de la vida económica, si no se realiza una verdadera conversión de las mentalidades y de los corazones. La tarea requiere el compromiso decidido de hombres y de pueblos libres y solidarios».
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